Bigas Luna imparte una clase magistral en el Centro de Estudios Ciudad de la Luz con motivo de la Apertura Oficial del Curso Académico 2008-2009.

Bigas Luna impartiendo su clase en el Centro de Estudios Ciudad de la Luz
El director catalán Bigas Luna ofrece una clase magistral cuyo objetivo es el de transmitir a los alumnos su propia experiencia. Partiendo de la premisa de que “cualquier persona es un director de cine hoy en día”, dada la facilidad de medios y de formatos al alcance de cualquiera, espera que los 12 consejos que proporciona sirvan al alumno para progresar en su carrera profesional y artística, ya sea cumpliéndolos o bien haciendo, justamente, todo lo contrario, ya que el director explica cómo a él le han funcionado las cosas sin pretender hacer ley alguna de ello.
Los 12 consejos van dirigidos a todas a cuantos intervienen en el proceso creativo de una producción audiovisual. La idea, que “no necesariamente debe ser nuestra”; la sinopsis, “cuanto más breve mejor funciona, más se entiende y más clara es”; la escaleta, para cuya confección aconseja la presencia del director dado que es el momento en el que se constituye el esqueleto de la película; y así sucesivamente hasta llegar al rodaje e incluso al momento de la proyección.
Las preguntas de los alumnos han ido encaminadas a compartir las experiencias del director para orientar las suyas, y por ello han sido claras y directas: “cómo elegimos a un productor para darle nuestro guión”, “cómo elegimos el formato en el que queremos trabajar”, “cómo se enfrenta al casting y cómo eligió a Verónica Echegui”, “cómo elegimos el público para la primera proyección”, “cómo se enfrenta a la crítica”…
Bigas Luna responde a todas las preguntas partiendo siempre de su propia experiencia y advirtiendo siempre que lo que a él le funciona no tiene por qué funcionar a los demás. Aconseja registrar los guiones y las sinopsis, aconseja no poner nunca dinero propio ni de la familia ni de los amigos en un proyecto, aconseja no hacer nunca un casting sin saber quién va a ser el protagonista, o transformarse en espectador cuando se llega a la sala de montaje, nos anima a ser receptivos en una proyección: “los que te dicen algo malo de tu trabajo suelen ser buena gente y por ello debemos ser permeables”.
Defensor del videoarte como la más elevada expresión artística del audiovisual, Bigas Luna, considera que “cualquier idea tiene derecho a existir, quizá no sea buena para una película, quizás lo sea para el video arte o para cualquier otro soporte”.
Por último ante una pregunta sobre las nuevas tecnologías, considera que “el formato y el soporte deben estar al servicio de las necesidades de la historia” y destacó que nos encontramos “en la Edad Media de la era digital”. La Edad de Oro está aún por llegar.
Una clase magistral acogida por los alumnos con entusiasmo y satisfacción en la que estuvieron participativos y receptivos a los consejos de un cineasta personal, generoso y carismático.